D3 Termografía y Radiografía
Tópico
La termografía pulsada y la radiografía son los dos métodos complementarios de inspección no destructiva que reúne este modelo, y cada uno de ellos detecta un aspecto distinto de los posibles defectos internos de la pieza. Que cada método responda a un principio físico distinto —la difusión del calor en un caso, la atenuación de la radiación en el otro— hace que, juntos, cubran defectos que uno solo de los dos podría no detectar. Desarrollamos primero la termografía pulsada.
La termografía pulsada aplica un pulso de calor sobre la superficie de la pieza, y sigue con una cámara infrarroja cómo se enfría esa superficie a medida que el calor se difunde hacia el interior del material. Que exista, bajo la superficie, algún defecto con una difusividad térmica distinta a la del material que lo rodea hace que el calor se difunda de manera anómala en ese punto, y que la superficie sobre ese defecto se enfríe más rápido o más lento que la superficie sobre el material sano. Esa anomalía de difusividad, detectada en la superficie, es la que revela la presencia de un defecto bajo ella.
La radiografía, en cambio, hace pasar radiación a través de la pieza y mide cuánta radiación logra atravesarla, según la ley de atenuación de Beer-Lambert: esta ley establece que la radiación se atenúa de forma exponencial a medida que atraviesa el material, y que esa atenuación depende directamente del espesor que atraviesa y de la densidad del material en ese punto. Que la densidad del material en un punto determinado sea menor que la del material que lo rodea hace que la radiación se atenúe menos en ese punto, y que llegue más radiación hasta el detector; que la densidad sea mayor, hace que la radiación se atenúe más, y que llegue menos radiación.
Esa diferencia en la cantidad de radiación que llega al detector, punto por punto, es lo que produce el contraste radiográfico de la imagen resultante: que un punto de la pieza reciba más radiación que sus alrededores hace que aparezca más claro en la imagen, y que reciba menos, hace que aparezca más oscuro. Ese contraste radiográfico es, precisamente, el que revela la porosidad o las inclusiones de la pieza, porque tanto un poro como una inclusión de composición distinta tienen una densidad distinta a la del material que los rodea.
Por eso este modelo, con la termografía pulsada y la radiografía con las que se abrió, hace que ambos métodos, complementarios entre sí, cubran juntos dos formas distintas de detectar un defecto interno: la termografía pulsada, a través de la anomalía de difusividad térmica que ese defecto produce bajo la superficie, y la radiografía, a través del contraste radiográfico que la diferencia de densidad de ese mismo defecto produce en la imagen.
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