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A5 Efectos Haz-Haz en Colisionadores

Tópico

En un colisionador, cuando dos paquetes de partículas de carga opuesta se cruzan en el punto de colisión durante la fase de haces estables descrita en el ciclo operativo, cada partícula de un paquete experimenta el intenso campo eléctrico y magnético colectivo generado por todas las partículas del paquete contrario, un fenómeno llamado interacción haz-haz. Para partículas de carga opuesta, este campo actúa como una lente adicional muy fuerte pero también muy no lineal, a diferencia del enfoque suave de un cuadrupolo, cuya intensidad depende de a qué distancia del centro del paquete contrario pasa cada partícula individual; esto introduce el mismo tipo de dispersión del número de onda betatrónico que el efecto de carga espacial ya describió, con el riesgo asociado de excitar resonancias peligrosas en una fracción del haz. Este efecto limita, en la práctica, cuánta intensidad de haz y cuánta compresión del punto de colisión puede tolerar establemente un colisionador antes de que la propia interacción haz-haz degrade progresivamente la calidad del haz y, en consecuencia, la densidad de colisión útil obtenida: más allá de cierto punto, seguir aumentando la intensidad de los haces deja de traducirse en más colisiones útiles y en cambio solo aumenta la inestabilidad del cruce. En máquinas con múltiples puntos de colisión a lo largo del anillo existe además el efecto de cruces parásitos: los mismos dos haces, viajando en trayectorias muy próximas entre los puntos de colisión principales, pueden cruzarse también en puntos no diseñados para colisión efectiva, generando desvíos adicionales indeseados que deben minimizarse mediante la geometría de separación de los haces en esas regiones. Por eso este módulo, que abre con dos haces cruzándose para colisionar, cierra mostrando que ese mismo cruce, más allá de cierto límite, se vuelve la fuente de su propia degradación.

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