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E6 Mecánica de Suelos y Cimentaciones

Tópico

Las cimentaciones son el elemento que transmite el peso completo de un edificio al terreno, y para diseñarlas hace falta entender primero cómo responde el suelo bajo su propio peso: la presión que ejerce el terreno crece con la profundidad, en proporción directa a la densidad del suelo.

Cuando se apoya una zapata sobre ese terreno, existe una presión máxima que el suelo puede soportar antes de fallar por hundimiento —su capacidad portante última—, y esa capacidad depende de tres contribuciones que se combinan: la cohesión propia del suelo, nula en gravas y alta en arcillas; la fricción interna del material; y el ancho de la propia zapata, que moviliza un volumen de suelo resistente tanto mayor cuanto más ancha es. Sobre esa capacidad última se aplica un factor de seguridad para obtener la presión admisible de diseño, exigiendo siempre un margen amplio antes de llegar al hundimiento.

Incluso sin llegar a fallar, el terreno se comprime bajo la carga y la cimentación desciende una cierta cantidad —el asiento elástico—, que depende de la magnitud de la carga, del ancho de la zapata y de cuán deformable es el suelo. Lo que realmente preocupa a los códigos de construcción no es tanto ese asiento total sino el asiento diferencial entre distintos puntos de un mismo edificio, porque un asiento desigual genera tensiones adicionales en la estructura —esta misma estructura cuyo equilibrio ya estableció el primer módulo de este catálogo— que pueden causar fisuras o daños graves aunque cada punto por separado esté dentro de un margen aceptable.

Por eso este módulo, que abre con una presión que crece con la profundidad del terreno, cierra mostrando que el peligro real de una cimentación no es solo hundirse, sino asentarse de forma desigual: dos zapatas que cada una cumple su margen de seguridad por separado pueden, juntas, dañar la estructura que sostienen.

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