D2 Sistemas de Gestión del Agua en Edificios
Tópico
Un edificio puede reducir de forma significativa su consumo de agua potable reutilizando el agua ya usada en lavabos y duchas —relativamente poco contaminada— para usos que no requieren esa misma calidad potable, como las cisternas de los inodoros o el riego, cerrando dentro del propio edificio un circuito que de otro modo tomaría agua potable para tareas que no la necesitan.
De forma complementaria, el agua de lluvia que cae sobre la cubierta puede captarse y almacenarse para esos mismos usos no potables; el volumen que realmente se puede aprovechar depende de la precipitación de la zona, del área de cubierta disponible para captarla y de qué fracción de esa lluvia efectivamente escurre hacia el sistema de recogida en vez de perderse por evaporación o absorción, una fracción que es muy alta en cubiertas impermeables convencionales.
Tanto el agua reutilizada como la de lluvia necesitan frecuentemente ser bombeadas hasta el punto de uso o hasta el depósito de almacenamiento, y ese bombeo tiene un costo energético que depende de la altura a la que hay que elevar el agua, del caudal bombeado y de la eficiencia propia de la bomba, el mismo tipo de costo que ya describió el módulo de agua subterránea para extraer agua de un pozo.
Por eso este módulo, que abre reutilizando agua que de otro modo se desecharía, cierra mostrando que gestionar el agua de un edificio no es solo reducir cuánta agua potable entra, sino aprovechar dos fuentes adicionales —el agua ya usada y la lluvia— que existen dentro del propio edificio o sobre él, aunque ambas exijan el mismo costo de bombeo que cualquier otra agua del sistema.
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