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A9 Persianas y Protecciones Solares Móviles

Tópico

Una persiana o protección solar exterior es, con diferencia, más eficaz para reducir la ganancia de calor solar de una ventana que una protección equivalente instalada por el lado interior del vidrio, y la razón es puramente posicional: una protección exterior intercepta la radiación solar antes de que esta llegue a atravesar el vidrio, mientras que una protección interior deja que la radiación entre primero —retomando esta misma ganancia solar que ya describieron los módulos de ventanas y de diseño solar pasivo— y solo actúa después, cuando buena parte de esa energía ya quedó atrapada dentro del local.

La lámina de la persiana, al recibir esa radiación, se calienta según cuánta energía absorbe su superficie: las láminas de colores claros reflejan más radiación y se mantienen más frías, mientras que las oscuras absorben más y terminan irradiando parte de ese calor hacia el interior. Cuando existe una cámara de aire ventilada entre la persiana y el vidrio, el aire que se calienta junto a la lámina tiende a subir y escapar por la parte superior de esa cámara, arrastrando consigo buena parte del calor acumulado antes de que llegue a transmitirse hacia el interior —el mismo efecto chimenea que aparece en otros sistemas de este catálogo—.

El ahorro energético que aporta una persiana a lo largo del año se estima comparando la ganancia solar que entraría sin protección frente a la que efectivamente entra con ella instalada, trasladando esa diferencia al consumo evitado de climatización.

Por eso este módulo, que abre comparando una protección exterior con una interior, cierra mostrando que el momento en que se intercepta la radiación solar —antes o después de atravesar el vidrio— importa tanto como cualquier otra propiedad del material de la propia persiana.

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