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A7 Diseño Solar Pasivo

Tópico

El diseño solar pasivo aprovecha la posición del sol en el cielo para calefaccionar el edificio en invierno y evitar ese mismo sol en verano, todo mediante la geometría del propio edificio en vez de mediante equipos mecánicos. La altura del sol sobre el horizonte cambia a lo largo del día y del año según la latitud del lugar, y es precisamente esta diferencia estacional —sol alto en verano, sol bajo en invierno— la que permite diseñar un voladizo o alero sobre una ventana cuya longitud está calculada para bloquear el sol alto de verano mientras deja pasar el sol bajo de invierno, logrando sombra cuando no se desea calor y ganancia solar cuando sí se desea.

La cantidad de radiación que finalmente incide sobre una fachada combina tres componentes que dependen de la orientación e inclinación de esa superficie: la radiación que llega directamente del sol, la radiación difusa dispersada por el cielo, y la radiación reflejada por el entorno cercano.

La proporción entre el área acristalada y el área total de una fachada es también, en sí misma, una decisión de diseño solar pasivo y no solo estética: más vidrio capta más luz y más calor solar a la vez, en ambos sentidos, retomando esta misma ganancia solar que ya describió el módulo de ventanas, por lo que esa proporción tiene que ajustarse según el clima y la orientación de cada fachada en particular.

Por eso este módulo, que abre con una altura solar que cambia con la estación, cierra mostrando que el diseño solar pasivo no busca ni maximizar ni minimizar la radiación solar de forma absoluta, sino aprovechar que esa misma altura solar cambia de estación a estación para dejarla entrar cuando conviene y bloquearla cuando no.

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