A4 Energía y Eficiencia en Edificios
Tópico
Una bomba de calor no genera calor a partir de electricidad como lo haría una resistencia; en cambio, traslada calor desde un ambiente más frío hacia uno más cálido consumiendo solo una fracción de la energía equivalente al calor entregado, y esa es la razón física por la que, en general, es el sistema más eficiente disponible para climatizar un edificio: por cada unidad de electricidad consumida entrega varias unidades de calor trasladado.
Existe, sin embargo, un límite teórico a esa eficiencia que depende únicamente de las temperaturas entre las que trabaja el equipo: cuanto menor es la diferencia entre la temperatura a la que capta calor y la temperatura a la que lo entrega, más se acerca el equipo a ese límite ideal, y cuanto mayor es esa diferencia, más se aleja de él y menos eficiente resulta en la práctica. Esto hace que una misma bomba de calor rinda de forma muy distinta en un día templado que en uno extremadamente frío, sin que el equipo mismo haya cambiado en nada.
Para comparar edificios entre sí más allá de sus equipos individuales, la certificación energética clasifica cada construcción según su consumo de energía primaria por metro cuadrado y año, en una escala de letras que va de los edificios más eficientes a los menos eficientes. La generación solar fotovoltaica, por su parte, depende de la radiación solar disponible en el lugar, del área de paneles instalada y de la eficiencia de conversión de esos paneles, que ha mejorado sustancialmente con la tecnología moderna.
Por eso este módulo, que abre con una bomba de calor que traslada calor en vez de generarlo, cierra mostrando que la eficiencia energética de un edificio depende de dos decisiones independientes: qué tan bien trasladan o generan calor sus equipos, y cuánta de la energía que consume puede, en cambio, producir él mismo.
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