A2 Ventanas: Luz, Calor, Ruido y Ventilación
Tópico
Una ventana concentra en un solo elemento constructivo los cuatro comportamientos físicos que hasta aquí este catálogo trató por separado —térmico, acústico, luminoso y ventilatorio—, y por eso su diseño exige equilibrar objetivos que a veces compiten entre sí en la misma pieza de vidrio.
Desde el punto de vista térmico, una ventana pierde calor de la misma forma que ya describió el módulo de transferencia de calor para cualquier cerramiento, así que interesa que su capacidad de dejar pasar el calor sea lo más baja posible, algo que los acristalamientos dobles y triples con tratamientos especiales logran mucho mejor que un vidrio simple. Un segundo comportamiento térmico, independiente del anterior, es cuánta radiación solar deja pasar la ventana hacia el interior: ese coeficiente de ganancia solar conviene que sea bajo donde se busca evitar el sobrecalentamiento de verano, y alto donde se busca aprovechar el calor solar de invierno, de modo que una misma ventana bien diseñada para un clima puede ser la peor elección para otro.
Desde el punto de vista acústico, el aislamiento de una ventana sigue en líneas generales esta misma ley de masa que ya estableció el módulo de acústica, aunque los vidrios laminados con capas intermedias amortiguantes logran mejor comportamiento que un vidrio doble simétrico de igual espesor total. Desde el punto de vista lumínico, una ventana más grande y con vidrio más transparente aporta más luz natural al espacio, en relación al tamaño de la sala y a cuánto absorben sus superficies interiores, retomando esta misma iluminancia que ya describió el módulo de luz natural.
Finalmente, cuando la ventana se abre, el caudal de aire que ventila naturalmente el local depende del tamaño de la abertura y de la diferencia de presión de viento entre las caras opuestas del edificio, lo que hace que la ventilación cruzada entre ventanas enfrentadas sea, con diferencia, el método más eficaz de ventilación natural. Por eso este módulo, que abre reuniendo cuatro comportamientos en un solo elemento, cierra mostrando que ninguna ventana optimiza los cuatro a la vez: diseñar una ventana es decidir, para cada fachada y cada clima, cuál de esos cuatro comportamientos ceder un poco para ganar en los otros.
ID:4023
