D3 Estabilidad de crisis y riesgo nuclear
Tópico
La estabilidad de crisis es la combinación de la ventaja percibida de primer golpe y la probabilidad de error o accidente bajo presión de tiempo — un mecanismo que no depende de qué tramo esté vigente en ningún carril particular, sea el de Régimen de recursos, Autoridad política, Cosmovisión o Intensidad de parentesco. La estabilidad de crisis se mantiene firme mientras la capacidad de segundo golpe percibida de cada actor permanece intacta, independientemente del tamaño de su arsenal: lo que sostiene a la estabilidad de crisis no es cuántas ojivas o sistemas de lanzamiento tiene un actor, sino si ese actor sigue creyendo que podrá responder después de un primer golpe. Cuando un actor empieza a creer que puede perder su capacidad de segundo golpe percibida, el cálculo se invierte y golpear primero empieza a parecer preferible a esperar: eso es lo que hace subir a la ventaja percibida de primer golpe y, con ella, erosiona a la estabilidad de crisis.
Los indicadores de estabilidad de crisis miden, de forma directa, la ventaja percibida de primer golpe y la probabilidad de error o accidente bajo presión de tiempo, los mismos dos factores cuya combinación define a la estabilidad de crisis. Mientras los indicadores de estabilidad de crisis se mantienen estables, tanto la ventaja percibida de primer golpe como la probabilidad de error o accidente permanecen contenidas y la estabilidad de crisis sigue alejando a los actores nucleares del uso efectivo de sus armas. Un deterioro sostenido de los indicadores de estabilidad de crisis —y no una lectura puntual aislada— es la señal de alerta temprana de la Anomalía A3, la escalada al uso nuclear: cuando la ventaja percibida de primer golpe o la probabilidad de error o accidente se mantienen en aumento durante varias mediciones seguidas, los indicadores de estabilidad de crisis dejan de reflejar una fluctuación pasajera y empiezan a anticipar que la estabilidad de crisis se acerca a su punto de colapso.
El conteo y estado de arsenales mide la cantidad, el tipo y el estado operativo de las ojivas y los sistemas de lanzamiento, junto con la confiabilidad del mando y control que decide, en última instancia, si esas ojivas y sistemas de lanzamiento se usan o no. A diferencia de lo que su nombre sugiere, el conteo y estado de arsenales no eleva el riesgo por el tamaño del arsenal en sí: sus cambios importan en la medida en que degradan la capacidad de segundo golpe percibida de un actor, por ejemplo cuando el mando y control se vuelve menos confiable y ese actor deja de estar seguro de que podrá responder después de un primer golpe. Esa degradación de la capacidad de segundo golpe percibida, más que el crecimiento del arsenal en sí, es la que alimenta al índice de proximidad al umbral.
El índice de proximidad al umbral combina la estabilidad de crisis con el estado de los mecanismos de tratado de no proliferación vigentes. El índice de proximidad al umbral se acerca al umbral que le da nombre cuando ocurren dos cosas a la vez: la estabilidad de crisis colapsa —tal como ocurre cuando la degradación de la capacidad de segundo golpe percibida, detectada por el conteo y estado de arsenales, termina elevando la ventaja percibida de primer golpe— y, en paralelo, los mecanismos de tratado dejan de contener la disuasión entre los actores nucleares. Ninguna de las dos cosas por separado basta para acercar el índice de proximidad al umbral a ese umbral: es que la estabilidad de crisis colapse mientras los mecanismos de tratado también fallan en contener la disuasión lo que empuja al índice de proximidad al umbral hacia el punto en que la Anomalía A3, la escalada al uso nuclear, deja de ser un escenario remoto y pasa a ser la trayectoria por defecto del conflicto.
Los tres indicadores permiten vigilar a la estabilidad de crisis desde ángulos complementarios sin perder de vista que lo que la sostiene es siempre la capacidad de segundo golpe percibida, no el tamaño de los arsenales: los indicadores de estabilidad de crisis dan la señal de alerta temprana, el conteo y estado de arsenales explica por qué esa capacidad de segundo golpe percibida puede estar degradándose, y el índice de proximidad al umbral combina ambas cosas con el estado de los tratados de no proliferación vigentes para anticipar qué tan cerca está la Anomalía A3 antes de que la estabilidad de crisis termine de colapsar.
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