A3 Radicalización violenta de un subgrupo
Tópico
La radicalización violenta de un subgrupo es la tercera y más extrema anomalía de este carril, y se construye sobre el terreno que ya preparan la polarización afectiva extrema y la cámara de eco cerrada: una hostilidad hacia el exogrupo que ya superó al desacuerdo de ideas que la originó, sostenida dentro de una red que casi no cruza la frontera grupal. Sobre ese terreno, esta anomalía describe un paso adicional: un subgrupo que pasa de la hostilidad afectiva a la violencia organizada contra el exogrupo.
La variable que gatilla esta anomalía es la intensidad de la identificación grupal combinada con la percepción de una amenaza existencial al grupo: mientras la identificación con el grupo se mantiene moderada, o mientras la amenaza percibida no llega a sentirse existencial, la polarización y el cierre de la cámara de eco pueden sostenerse sin cruzar hacia la violencia organizada; cuando ambas variables se combinan —una identificación grupal muy intensa junto con la percepción de que el grupo mismo está en riesgo de desaparecer o de ser destruido—, el subgrupo más comprometido con esa identificación encuentra en la violencia una respuesta proporcional a la amenaza que cree enfrentar.
Esta anomalía es cercana, sin ser la misma cosa, a la ruptura del monopolio estatal de la violencia que otro módulo de Modelo Kyon ya describe como uno de los dos componentes del disparador de la violencia armada: aquella describe un vacío armado que deja espacio para que la violencia organizada se instale, mientras que esta describe el proceso por el cual un subgrupo concreto llega a organizarse para ejercer esa violencia. Una cámara de eco cerrada que amplifica la percepción de amenaza existencial sin ninguna exposición cruzada que la module es, así, uno de los caminos por los que la radicalización violenta de un subgrupo puede terminar alimentando ese vacío armado en otro módulo, aunque el acoplamiento formal entre ambos procesos todavía no está establecido.
ID:4702
