A2 Distorsión por influencia grupal
Tópico
El punto de partida sigue siendo la persona, representada como un actor individual generalizado que resuelve mediante una función de decisión de costo-beneficio sobre cualquier conjunto de elección que el contexto le presente: qué consumir, cuánto trabajar, cuánto ahorrar, si migrar, si tener hijos, si confiar en alguien, si sumarse a una acción colectiva. Esa función de decisión de costo-beneficio se apoya en un vector de características propio de la persona —sus preferencias, sus recursos disponibles, su identidad, su tolerancia al riesgo— y una restricción de recursos hace que la persona solo pueda elegir dentro de un conjunto acotado de esas opciones.
Dentro de esa misma función de decisión de costo-beneficio compiten, al menos, dos términos: uno de costo-beneficio privado, anclado al vector de características y a la restricción de recursos propios de la persona, y uno de contexto social. Cuando el peso del término de contexto social sobrepasa al peso del término de costo-beneficio privado dentro de esa función de decisión, esto hace que la decisión de la persona deje de estar anclada principalmente a su propio cálculo privado y pase a regirse por el contexto social —un cruce de umbral, no un desplazamiento gradual: por debajo de ese cruce la persona decide sobre todo por sí misma, y al cruzarlo el control efectivo de la decisión pasa al término de contexto social.
Reducir el conjunto de elección de la persona a una única alternativa binaria —sumarse o no sumarse a una acción colectiva— hace que esa misma competencia entre el término de costo-beneficio privado y el término de contexto social se exprese como el modelo clásico de umbral atribuido a Granovetter, en vez de como la función de decisión general sobre el conjunto de elección completo: es el mismo cruce de umbral que ya compite entre los dos términos, visto en su caso más simple.
Este cruce de umbral no queda contenido en una sola persona: cuando muchos actores de Nivel 0 terminan, bajo esta misma distorsión por influencia grupal, coordinados por el mismo umbral compartido, esa coordinación hace que aparezcan seis fenómenos poblacionales distintos, uno dentro de cada uno de los seis carriles de comportamiento colectivo que agregan las decisiones de muchas personas: la cascada de desinformación, la cámara de eco, la estampida, el pensamiento de grupo, el culto a la personalidad y el colapso de confianza generalizada. En los seis, lo que ocurre a escala poblacional es la misma persona —cruzando, muchas veces a la vez, el mismo umbral entre el término de costo-beneficio privado y el término de contexto social— multiplicada bajo un mismo contexto.
Por eso esta segunda vía de distorsión sirve para ubicar, dentro de cualquier decisión que tome la persona —consumir, trabajar, ahorrar, migrar, tener hijos, confiar, sumarse a una acción colectiva—, el origen común de seis fenómenos que de otro modo se verían como manifestaciones separadas: la cascada de desinformación, la cámara de eco, la estampida, el pensamiento de grupo, el culto a la personalidad y el colapso de confianza generalizada se explican, todos, por el mismo cruce de umbral en la misma función de decisión de la persona, repetido y coordinado a la vez en muchos actores bajo el mismo contexto.
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