M1 Expansión del Universo
Tópico
El protagonista de este modelo es la tasa de expansión del universo. La ley de Hubble-Lemaître establece que las galaxias se alejan de nosotros con una velocidad que crece en proporción directa a la distancia que las separa, de modo que una galaxia más lejana hace que esa velocidad de alejamiento sea, necesariamente, mayor.
Esa misma tasa de expansión no ha sido siempre igual a lo largo de la historia cósmica. En las épocas dominadas por la materia, el propio factor de escala del universo crecía a un ritmo cada vez más lento, porque cada instante de tiempo añadía proporcionalmente menos expansión que el instante anterior. Hoy, en cambio, con la energía oscura ya dominante, ese mismo factor de escala crece a un ritmo cada vez más rápido: esa tasa de expansión, cada vez más veloz, hace que el propio factor de escala crezca todavía más deprisa, y ese crecimiento más rápido del factor de escala hace, a su vez, que la propia tasa de expansión se acelere aún más, en una expansión que termina retroalimentándose completamente a sí misma.
Que el parámetro de desaceleración tenga hoy un signo negativo es, precisamente, la confirmación directa de que esa tasa de expansión se encuentra actualmente en esa fase acelerada y ya no en la fase de frenado que la precedió.
La discrepancia persistente entre el ritmo de expansión medido de forma local y el ritmo que se infiere a partir del fondo cósmico de microondas, conocida como la tensión de Hubble, es hoy uno de los problemas abiertos más comentados de toda la cosmología. Así, desde la tasa de expansión del universo con la que arranca este documento hasta esa tensión de Hubble con la que termina, pasando por la desaceleración de las épocas dominadas por la materia y la aceleración retroalimentada que domina hoy, la tasa de expansión del universo hace que un mismo número, su propio ritmo de crecimiento, resuma la historia entera del cosmos y siga siendo, todavía hoy, una de sus preguntas más abiertas.
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