E9 Cosmología Observacional
Tópico
El protagonista de este modelo es la cosmología observacional, la disciplina que mide las propiedades físicas de las fuentes lejanas a través de un conjunto de técnicas complementarias entre sí.
Esa misma cosmología observacional parte del flujo que recibe de cada fuente: ese flujo decrece con el cuadrado de la distancia de luminosidad a la que se encuentra la fuente, de modo que alejar una fuente hace que el flujo recibido caiga mucho más rápido que la propia distancia, y esa dependencia es la base de toda la fotometría cosmológica. El sistema de magnitudes, a su vez, hace que esos flujos, antes de compararse entre sí, queden expresados en una escala logarítmica.
Dentro de esa misma cosmología observacional, el paralaje constituye el escalón más básico de la escalera de distancias cósmicas: es la medición geométrica más directa que existe, y el hecho de apoyarse únicamente en la geometría hace que todos los demás escalones de esa escalera terminen calibrándose, en última instancia, sobre ese primer escalón.
La espectroscopía, por su parte, mide el corrimiento al rojo de cada fuente a partir del desplazamiento de sus líneas espectrales, y el poder de resolución del instrumento utilizado fija directamente la precisión con la que pueden medirse las velocidades radiales: un poder de resolución mayor hace que puedan distinguirse velocidades cada vez más pequeñas. Así, desde la cosmología observacional con la que arranca este documento hasta esa capacidad de distinguir velocidades cada vez más pequeñas con la que termina, pasando por el flujo y la distancia de luminosidad, el sistema de magnitudes y el paralaje, la cosmología observacional hace que la simple luz que llega de una fuente lejana termine convirtiéndose, a través de estas distintas técnicas, en una medida precisa de su distancia, su brillo y su velocidad.
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