M9 Estrellas de Neutrones y Pulsares
Tópico
El protagonista de este modelo es la estrella de neutrones, entendida como un imán gigante en rotación.
Las estrellas de neutrones, remanentes del colapso del núcleo de las estrellas más masivas, alcanzan densidades nucleares en las que la materia queda formada, casi por completo, por neutrones. La ecuación de estado de esa materia, a densidades tan extremas, sigue siendo incierta, y medir la masa máxima observada entre las estrellas de neutrones reales es la prueba observacional más directa que existe hoy para restringir esa misma ecuación de estado.
Los púlsares son estrellas de neutrones de rotación rápida y campo magnético intenso que emiten haces periódicos de radiación de radio, y a veces también de rayos X o de rayos gamma. Clasificar a un púlsar según su periodo de rotación y según la lenta tasa a la que ese mismo periodo va creciendo hace que la población entera de púlsares quede separada en grupos según su edad y según la intensidad de su campo magnético, un grupo entre los cuales están los púlsares de milisegundo, reciclados por haber acretado materia de una estrella compañera en el pasado.
La energía de rotación que acumula ese mismo púlsar se va drenando lentamente por la propia radiación magnética que él emite, de modo que su giro se frena con el paso del tiempo: la nebulosa del Cangrejo, por ejemplo, sigue brillando alimentada precisamente por ese frenado continuo del púlsar que tiene en su propio centro. Así, desde la estrella de neutrones con la que arranca este documento hasta esa nebulosa alimentada por el frenado del púlsar con la que termina, pasando por la ecuación de estado incierta de su materia y la clasificación de los púlsares según su periodo, las estrellas de neutrones y los púlsares hacen que una misma rotación, nacida del colapso de una estrella masiva, termine iluminando durante milenios a la nebulosa que esa misma explosión dejó a su alrededor.
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