A7 Novas y Erupciones Estelares Recurrentes
Tópico
El protagonista de este modelo es la enana blanca que acumula materia robada de una estrella compañera cercana. A diferencia de la explosión termonuclear completa que destruye por entero a la enana blanca en el caso de las supernovas, aquí esa misma enana blanca sobrevive al episodio que se describe a continuación.
Esa enana blanca va acumulando, sobre su propia superficie, una capa de hidrógeno tomada de su estrella compañera, hasta que esa capa alcanza una presión y una temperatura umbral; es precisamente el cruce de ese umbral el que dispara una fusión termonuclear descontrolada, pero esta vez confinada solo a la capa superficial, sin alcanzar ni destruir al resto de la enana blanca.
Tras el estallido, la enana blanca sobrevive intacta, y la acreción de materia desde la compañera puede reanudarse después de ese mismo estallido; es esa reanudación de la acreción la que permite que la capa de hidrógeno vuelva a acumularse desde cero y que el mismo ciclo se repita una y otra vez —una nova recurrente— en vez de agotarse en un único evento.
Un fenómeno distinto, pero también recurrente, es la fulguración de las estrellas magnéticamente activas, en especial las estrellas jóvenes o de rotación rápida: cuando las líneas de su campo magnético se reconectan de forma súbita, esa reconexión libera, en cuestión de minutos, una cantidad de energía que puede alcanzar, de forma transitoria, a cualquier planeta que orbite alrededor de esa misma estrella. Así, desde la enana blanca que acumula materia robada con la que arranca este documento hasta esa energía que alcanza a los planetas cercanos con la que termina, pasando por el umbral de fusión superficial y por la reanudación de la acreción que cierra el ciclo de la nova, tanto la enana blanca como la estrella magnéticamente activa hacen que una estrella pueda liberar, una y otra vez, episodios violentos de energía sin necesidad de destruirse a sí misma en el intento.
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