A4 Erupciones Solares y Clima Espacial
Tópico
El protagonista de este modelo es la erupción solar: la energía magnética que se va acumulando, poco a poco, en líneas de campo retorcidas sobre la propia superficie del Sol, hasta que esas líneas terminan reconectándose entre sí, y es precisamente esa reconexión la que hace que toda esa energía acumulada se libere de golpe, produciendo un destello de radiación al que se conoce como fulguración.
Esa liberación repentina de energía a menudo viene acompañada, además, de una eyección de masa coronal: una nube enorme de plasma y de campo magnético que la propia erupción solar lanza hacia el espacio.
Cuando esa nube viaja en dirección a la Tierra, su llegada comprime y perturba el campo magnético terrestre, y esa misma perturbación —la tormenta geomagnética resultante— puede interrumpir satélites, redes eléctricas y comunicaciones de radio en la superficie del planeta.
Qué tan intensa resulta esa tormenta geomagnética depende, a su vez, de tres factores distintos: de la velocidad con la que viaja la nube, de la orientación de su propio campo magnético respecto al campo magnético terrestre, y del propio blindaje magnético de la Tierra, un blindaje que en los eventos más extremos puede llegar a verse sobrepasado por completo. Así, desde la acumulación de energía magnética con la que arranca este documento hasta ese blindaje terrestre eventualmente sobrepasado con el que termina, pasando por la fulguración, la eyección de masa coronal y la tormenta geomagnética, la erupción solar hace que una liberación de energía ocurrida en la superficie del Sol termine por sentirse, a través del espacio que los separa, en los propios sistemas tecnológicos de la Tierra.
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