E33 Mecánica tumoral
Tópico
Cuando un tumor crece dentro de un espacio confinado, ese crecimiento genera fuerzas mecánicas que no existirían si el tumor pudiera expandirse libremente.
Estas fuerzas mecánicas son de tres tipos: la presión de crecimiento que se acumula dentro del propio tumor a medida que sus células se multiplican sin espacio para expandirse; la presión intersticial del fluido, que es la presión del líquido que llena los espacios entre las células del tumor; y las deformaciones elásticas que el crecimiento del tumor impone sobre el tejido circundante que lo rodea.
Estas fuerzas mecánicas tienen consecuencias biológicas directas: comprimen los vasos sanguíneos que atraviesan o rodean al tumor, lo que produce hipoxia; colapsan los vasos linfáticos, lo que a su vez eleva todavía más la presión intersticial del fluido; generan señales mecanosensitivas que las células tumorales interpretan y que modulan su proliferación; e impiden que los fármacos logren penetrar dentro del tumor.
La física detrás de estas fuerzas mecánicas es la mecánica del continuo aplicada a tejidos biológicos: el tumor no se comporta ni como un líquido ni como un sólido puro, sino como un material viscoelástico que va acumulando tensiones internas, un estrés residual, a medida que crece.
Ese estrés residual permanece oculto mientras el tumor sigue confinado dentro del cuerpo, pero se libera en cuanto se corta el tumor fuera del cuerpo: al cortarlo, el tejido tumoral se expande, y la medida de cuánto se expande es, precisamente, lo que permite cuantificar la presión de crecimiento que las fuerzas mecánicas habían acumulado dentro de él mientras crecía confinado.
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