A9 Erosión Dental (no Bacteriana)
Tópico
La erosión dental no bacteriana es la pérdida progresiva de tejido dental duro que producen los ácidos, sin que en el proceso participen bacterias. Estos ácidos pueden ser extrínsecos, como los que aporta una dieta ácida, los refrescos, las frutas cítricas o el vómito repetido en la bulimia, o pueden ser intrínsecos, como el ácido gástrico que llega a la boca durante el reflujo gastroesofágico.
A diferencia de la caries dental, en la que las bacterias del biofilm producen ácidos que atacan primero el subsuperficie del esmalte dental, la erosión dental no bacteriana ataca directamente la superficie del esmalte dental, sin pasar por ninguna etapa subsuperficial, y sin que el biofilm medie en ningún momento el contacto entre el ácido y el esmalte dental.
Qué tan agresivo resulta un ácido erosivo depende de tres características propias del ácido: cuanto más bajo es el pH del agente erosivo, mayor es su capacidad de disolver el esmalte dental; cuanto mayor es la capacidad tampón de ese ácido, más ácido permanece activo después de diluirse con la saliva y más se prolonga su efecto erosivo; y cuanto mayor es la concentración de calcio y de fosfato que el ácido ya lleva disueltos, menor es su capacidad de seguir disolviendo el esmalte dental, porque el ácido se acerca a su propio límite de saturación.
Más allá de la agresividad química del ácido, la tasa de erosión también depende de cuánto tiempo ese ácido erosivo permanece realmente en contacto con el esmalte dental: cuanto más frecuentes y más prolongadas son las exposiciones al ácido erosivo, mayor es la tasa de erosión resultante. El flujo salival actúa en sentido contrario, porque diluye y neutraliza al ácido erosivo y lo retira de la superficie del esmalte dental; cuanto mayor es el flujo salival, menor es la tasa de erosión que finalmente se produce.
La disolución del esmalte dental por efecto de estos ácidos erosivos no avanza de forma simplemente proporcional, sino que responde con especial sensibilidad a qué tan lejos está la solución de saliva y ácido de su punto de saturación respecto al mineral del esmalte dental: cuanto más lejos se encuentra esa solución de la saturación, más rápido se disuelve el esmalte dental, y pequeños cambios adicionales en ese grado de saturación pueden traducirse en cambios desproporcionados en la velocidad de disolución.
Cuando la erosión avanza sin combinarse con otros mecanismos de desgaste, deja sobre el esmalte dental una superficie brillante, lisa y acopada, muy distinta de la superficie mate y rayada que deja el desgaste abrasivo sobre el esmalte dental. Esta diferencia en el aspecto de la superficie del esmalte dental permite distinguir clínicamente una erosión pura de un desgaste producido por fricción, como el que produce el bruxismo.
La severidad de esta pérdida de tejido dental duro se cuantifica clínicamente mediante un índice que clasifica cada sextante de la boca en una escala de cuatro niveles, desde la ausencia de erosión hasta la pérdida más severa de esmalte dental y de dentina. Ese índice resume, en un solo número por sextante, el resultado acumulado de la agresividad del ácido erosivo, del tiempo de exposición y del efecto protector del flujo salival descritos a lo largo de este proceso, y así cierra la caracterización de la erosión dental no bacteriana como una pérdida progresiva de tejido dental duro que ocurre sin la participación de bacterias.
ID:15
