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E9 Circulación y Transporte

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La hemodinámica básica se modela como un sistema hidráulico con tres componentes: el corazón, los vasos sanguíneos y los tejidos.

El primer componente es el corazón: actúa como una bomba de presión, generando la diferencia de presión que impulsa la sangre a través de todo el sistema circulatorio.

El segundo componente son los vasos sanguíneos: actúan como tubos con resistencia variable, que se ensanchan o se estrechan y, al hacerlo, cambian cuánto se opone cada vaso al paso de la sangre que el corazón impulsa a través de él.

El tercer componente son los tejidos: actúan como depósitos de intercambio, donde la sangre que llega a través de los vasos sanguíneos entrega oxígeno y nutrientes y recoge, a cambio, los productos de desecho del metabolismo del propio tejido.

Con el corazón impulsando la sangre, los vasos sanguíneos regulando la resistencia al paso de esa sangre, y los tejidos intercambiando oxígeno y nutrientes, la hemodinámica básica cuantifica tres cantidades: el flujo sanguíneo, es decir, cuánta sangre atraviesa el sistema circulatorio en un período determinado; las presiones, es decir, la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de los vasos sanguíneos en cada punto del sistema circulatorio; y el transporte de oxígeno, es decir, cuánto oxígeno efectivamente llega a los tejidos a través de ese flujo sanguíneo.

El flujo sanguíneo, las presiones y el transporte de oxígeno que describe la hemodinámica básica son los que sustentan la función muscular durante el ejercicio y la recuperación: durante el ejercicio, el músculo necesita que el transporte de oxígeno aumente para sostener la producción de energía que evita la fatiga; durante la recuperación, necesita que ese mismo transporte de oxígeno se mantenga elevado el tiempo suficiente para reponer los sustratos energéticos que el ejercicio agotó.

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