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A5 Problemas de Equilibrio

Tópico

El control postural mantiene el equilibrio del cuerpo dentro de un rango de parámetros normales de estabilidad. Cuando el control postural se degrada respecto a esos parámetros normales de estabilidad, aparecen problemas de equilibrio que se expresan de tres maneras distintas.

La primera manifestación de esa degradación del control postural es el incremento de la oscilación del centro de presión: cuando el control postural se aleja de los parámetros normales de estabilidad, el punto sobre el que el cuerpo aplica su fuerza contra el suelo —el centro de presión— oscila más de lo esperado mientras la persona intenta mantenerse de pie.

La segunda manifestación es la reducción del margen de estabilidad límite: a medida que el control postural se degrada, el cuerpo dispone de un margen cada vez más estrecho entre su posición actual y el límite más allá del cual ya no puede recuperar el equilibrio sin dar un paso o sin apoyarse en algo.

La tercera manifestación es el enlentecimiento de las respuestas correctoras ante perturbaciones: cuando el control postural se degrada, el cuerpo tarda más tiempo en generar la respuesta que corrige una perturbación —un tropiezo, un empujón, un desnivel del terreno— antes de que esa perturbación supere el margen de estabilidad límite y provoque una caída.

El enlentecimiento de las respuestas correctoras depende, en parte, del control motor: cuando el control motor se degrada, las órdenes que corrigen la postura ante una perturbación tardan más en generarse y en llegar a los músculos, lo que retrasa aún más la respuesta correctora y acerca al cuerpo al margen de estabilidad límite.

Además del control motor, la cinemática compensatoria contribuye al margen de estabilidad límite: cuando el cuerpo no logra ajustar a tiempo, dentro de esa cinemática compensatoria, la posición de los brazos, el tronco o las piernas para compensar un desplazamiento del centro de presión, el margen de estabilidad límite se reduce todavía más, porque esos ajustes compensatorios son los que normalmente amplían ese margen.

Estas tres manifestaciones —el aumento de la oscilación del centro de presión, la reducción del margen de estabilidad límite y el enlentecimiento de las respuestas correctoras— son, en conjunto, la expresión funcional de los problemas de equilibrio: cuanto más se combinan entre sí, mayor es el riesgo de que una perturbación supere la capacidad del control postural para mantener el equilibrio del cuerpo y termine en una caída.

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