D8 Medición Acústica Ambiental y Dosimetría de Ruido
Tópico
El sonómetro capta el sonido ambiental de un lugar de trabajo u otro entorno y lo convierte en un nivel sonoro medido en cada instante, calibrado según normas internacionales para que la lectura de un sonómetro coincida con la de otro sonómetro calibrado de la misma manera. Existen dos niveles de precisión de sonómetro: el sonómetro de clase uno, más preciso, reservado sobre todo para mediciones de referencia en laboratorio, y el sonómetro de clase dos, algo menos preciso pero suficiente para la mayoría de las mediciones ambientales de campo. Como el sonido ambiental de un entorno real casi nunca se mantiene constante —sube y baja de un instante a otro según lo que esté ocurriendo en ese entorno—, el sonómetro registra una sucesión de niveles sonoros instantáneos que cambian todo el tiempo, en lugar de un único número fijo.
Como el sonido ambiental fluctúa todo el tiempo, un único nivel sonoro instantáneo no basta para describir cuánto sonido ambiental recibió una persona a lo largo de un período completo, así que el sonómetro calcula el nivel equivalente: un solo número que representa el nivel sonoro constante que, mantenido durante todo ese mismo período, habría entregado la misma cantidad total de energía sonora que efectivamente entregó el sonido ambiental fluctuante real. El nivel equivalente resume, entonces, toda la variación del sonido ambiental en un solo valor promedio, pero por resumirla en un promedio, dos entornos con el mismo nivel equivalente pueden tener historias de sonido ambiental muy distintas: uno constante y moderado, otro mayormente silencioso con algunos momentos muy intensos.
Para no perder justamente esos momentos muy intensos que el nivel equivalente puede esconder dentro de un promedio, el sonómetro también registra el nivel pico: el nivel sonoro instantáneo más alto que alcanzó el sonido ambiental en todo el período medido, sin promediarlo con ningún otro instante. Un nivel pico muy alto puede dañar el oído incluso si dura solo una fracción de segundo y el nivel equivalente del mismo período resulta moderado, porque el daño que un sonido muy intenso produce en las células ciliadas no depende únicamente de cuánta energía sonora recibieron en promedio, sino también de que hayan recibido, aunque sea una sola vez, una presión sonora que supera su capacidad de tolerarla sin dañarse.
Mientras el sonómetro mide el sonido ambiental de un lugar fijo, el dosímetro personal acompaña a una persona durante toda su jornada, registrando el nivel equivalente y el nivel pico del sonido ambiental que esa persona específica recibe en cada momento, sin importar a qué lugares se mueva durante la jornada. Con esos registros, el dosímetro personal calcula la dosis de exposición: qué porcentaje representa, sobre el límite diario que fijan las normativas de salud ocupacional, la combinación de cuánto nivel equivalente recibió esa persona y durante cuánto tiempo lo recibió. Cuanto más alto es el nivel equivalente que registra el dosímetro personal, menos tiempo hace falta para que la dosis de exposición alcance ese límite diario, y cuanto más bajo es el nivel equivalente, más tiempo puede pasar antes de alcanzarlo.
Además de saber cuánto sonido ambiental total representa un riesgo, hace falta saber en qué frecuencias se concentra ese sonido ambiental para diseñar una protección adecuada, y de eso se encarga el analizador de espectro en bandas de octava: en vez de entregar un solo nivel sonoro, separa el sonido ambiental en varias bandas de frecuencia y mide el nivel sonoro dentro de cada banda por separado. Con el nivel equivalente, el nivel pico, la dosis de exposición y el desglose por bandas de frecuencia que entrega el analizador de espectro en bandas de octava, un lugar se clasifica como ambiente de riesgo auditivo cuando esas mediciones superan los límites de las normativas de salud ocupacional, y esa clasificación es la que permite diseñar la protección auditiva adecuada para ese ambiente de riesgo auditivo en particular: qué tan atenuante debe ser, y en qué frecuencias debe atenuar más, para mantener el sonido ambiental que finalmente le llega al oído de cada persona por debajo del nivel que dañaría sus células ciliadas.
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