D7 Acústica de Audifonos e Implantes Cocleares
Tópico
Antes de que un audífono o un implante coclear llegue a un oyente, hay que medir objetivamente cómo se comporta cada dispositivo, y esa medición se hace de dos maneras distintas según el tipo de dispositivo. Para un audífono, un analizador con un acoplador de dos centímetros cúbicos —una cavidad pequeña y estandarizada que imita el volumen de aire que queda entre el audífono y el tímpano de un oyente promedio— o una oreja artificial más elaborada recibe el sonido que produce el audífono y lo mide directamente, sin necesidad de que ningún oyente real se lo pruebe. Para un implante coclear, en cambio, no hace falta ningún acoplador ni ninguna oreja artificial, porque el propio implante coclear puede reportar, mediante telemetría del implante, mediciones eléctricas tomadas directamente desde sus propios electrodos.
Con el analizador con acoplador de dos centímetros cúbicos o la oreja artificial, se miden tres propiedades del audífono. La ganancia de inserción es la diferencia entre la intensidad del sonido que llega al tímpano con el audífono puesto y encendido y la intensidad del mismo sonido sin el audífono, y describe cuánto amplifica efectivamente el audífono en cada frecuencia. La distorsión mide cuánto se aparta la señal que produce el audífono de ser simplemente una copia amplificada y fiel de la señal que entró, generando frecuencias adicionales que no estaban presentes en el sonido original; cuanta más distorsión introduce un audífono, menos fielmente reproduce el sonido que se supone que debe amplificar. La salida máxima es la intensidad más alta que el audífono puede producir sin importar cuánta ganancia de inserción se le pida, un techo que el audífono no supera aunque la señal de entrada sea muy intensa.
La salida máxima de un audífono no se fija de manera arbitraria: tiene que quedar por debajo del nivel de incomodidad ante el sonido de quien va a usar el audífono, el mismo nivel de incomodidad ante el sonido que en la hiperacusia aparece patológicamente reducido. Si la salida máxima de un audífono queda por encima del nivel de incomodidad ante el sonido de su usuario, cualquier sonido intenso del ambiente que el audífono amplifique hasta esa salida máxima le resultará doloroso o insoportable a quien lo usa, así que medir la salida máxima con el analizador con acoplador de dos centímetros cúbicos permite ajustarla, antes de entregar el audífono, para que quede siempre por debajo del nivel de incomodidad ante el sonido de ese oyente en particular.
Para un implante coclear, la telemetría del implante no mide ganancia de inserción, distorsión ni salida máxima, porque el implante coclear no produce ningún sonido acústico que un acoplador pueda captar: en cambio, para cada electrodo del implante coclear se determinan dos niveles de estimulación eléctrica. El umbral eléctrico de un electrodo es el nivel de estimulación eléctrica más bajo que ese electrodo del implante coclear puede entregar y que el usuario todavía percibe como algo, y el nivel de máxima comodidad eléctrico de ese mismo electrodo es el nivel de estimulación eléctrica más alto que puede entregar sin que el usuario lo sienta incómodo, un límite que cumple, para la estimulación eléctrica de cada electrodo del implante coclear, el mismo papel que la salida máxima cumple para un audífono.
El conjunto del umbral eléctrico y el nivel de máxima comodidad eléctrico de todos los electrodos del implante coclear, medidos uno por uno mediante la telemetría del implante, forma el mapa de estimulación: la referencia que usa el procesador de sonido del implante coclear para convertir el sonido que capta el micrófono del implante coclear en un patrón de estimulación eléctrica que en cada electrodo del implante coclear se mantenga siempre entre su umbral eléctrico y su nivel de máxima comodidad eléctrico. Igual que ocurre con la salida máxima de un audífono, medir cada umbral eléctrico y cada nivel de máxima comodidad eléctrico con la telemetría del implante antes de ajustar el mapa de estimulación evita que el implante coclear entregue, en cualquier electrodo, una estimulación eléctrica que el usuario no perciba en absoluto o que le resulte dolorosa.
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