D6 Audiometría de Alta Frecuencia y Moinitorero de Ototoxicidad
Tópico
Un fármaco ototóxico —el cisplatino usado en quimioterapia, los antibióticos aminoglucósidos o el diurético furosemida, entre otros— que circula por la sangre de una persona en tratamiento llega también a la cóclea, y dentro de la cóclea daña preferentemente a las células ciliadas externas de la base coclear, el extremo de la cóclea más cercano a la ventana oval, antes de dañar a las células ciliadas externas de cualquier otra zona de la cóclea. A medida que la exposición al fármaco ototóxico continúa, el daño que empezó en la base coclear avanza gradualmente hacia el extremo opuesto de la cóclea, alejándose de la base coclear con cada nueva dosis.
Como la base coclear es la zona de la cóclea que responde a los sonidos más agudos, el daño que un fármaco ototóxico produce primero en la base coclear se manifiesta primero como una pérdida en las frecuencias más agudas que la cóclea es capaz de procesar, frecuencias muy por encima de las que se necesitan para entender el habla cotidiana. El audiograma convencional, la prueba que se usa habitualmente para medir la audición, evalúa un rango de frecuencias que llega hasta las frecuencias importantes para el habla pero no se extiende hasta esas frecuencias más agudas donde el daño de un fármaco ototóxico aparece primero, así que el audiograma convencional no logra detectar ese daño mientras se mantenga limitado a la base coclear.
El audiómetro de alta frecuencia extiende el rango de frecuencias que se pone a prueba mucho más allá del límite del audiograma convencional, hasta frecuencias varias veces más agudas que las más altas que evalúa el audiograma convencional, cubriendo justamente el rango de frecuencias que corresponde a la base coclear. Al medir el umbral auditivo en esas frecuencias más agudas antes de que empiece el tratamiento con el fármaco ototóxico y volver a medirlo periódicamente durante el tratamiento, el audiómetro de alta frecuencia puede detectar el daño que el fármaco ototóxico produce en la base coclear mientras ese daño todavía está limitado a las frecuencias más agudas, mucho antes de que avance lo suficiente como para alcanzar las frecuencias que sí evalúa el audiograma convencional.
Para decidir si el cambio que se observa entre la medición inicial y una medición posterior del umbral auditivo con el audiómetro de alta frecuencia realmente indica daño por el fármaco ototóxico y no es solamente una variación normal entre una medición y otra, se aplica un criterio de cambio significativo: se considera positivo si el umbral auditivo sube al menos veinte decibeles en una sola frecuencia, o si sube al menos diez decibeles en dos o más frecuencias distintas. Este criterio de cambio significativo exige un cambio grande en una sola frecuencia o un cambio más moderado pero repetido en varias frecuencias porque un cambio grande aislado en una única frecuencia podría deberse al azar de la medición, mientras que un cambio más pequeño que se repite de manera consistente en varias frecuencias distintas difícilmente se debe solo al azar.
Cuando el audiómetro de alta frecuencia detecta que el criterio de cambio significativo se cumple en la base coclear de una persona que está recibiendo un fármaco ototóxico, el equipo médico todavía tiene margen para ajustar la dosis o cambiar de fármaco ototóxico antes de que el daño avance desde la base coclear hasta las frecuencias que sí mide el audiograma convencional y que sí importan para entender el habla cotidiana. De esta manera, el audiómetro de alta frecuencia con el que abre este modelo convierte una pérdida que empezaría de forma silenciosa e indetectable en la base coclear en una advertencia temprana que todavía se puede usar para proteger las frecuencias del habla antes de que el fármaco ototóxico las alcance.
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