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D4 Potenciales Evocados Auditivos (ABR / ASSR)

Tópico

El equipo de potenciales evocados auditivos coloca electrodos de superficie sobre el cuero cabelludo —uno en la parte más alta de la cabeza y otro sobre el hueso mastoides, detrás del oído— y le entrega al oído, a través de un audífono, un estímulo sonoro breve: un clic de banda ancha o un tono de corta duración. Los electrodos de superficie no escuchan el estímulo sonoro directamente, sino que registran la actividad eléctrica que ese estímulo sonoro genera en el nervio auditivo y en el tronco cerebral, a medida que esa actividad se propaga desde el oído hacia el cerebro.

Un clic de banda ancha, por ser un estímulo sonoro tan abrupto, logra que una gran cantidad de fibras del nervio auditivo disparen prácticamente al mismo instante, en vez de disparar cada una en un momento distinto como ocurriría ante un sonido continuo. Esa sincronización que produce el clic de banda ancha es justamente lo que permite que los electrodos de superficie detecten la actividad del nervio auditivo desde fuera del cráneo: cuando muchas fibras del nervio auditivo disparan a la vez, sus señales eléctricas individuales se suman en una señal conjunta lo bastante grande como para llegar hasta el cuero cabelludo, mientras que la actividad de un sonido continuo, al no estar sincronizada entre fibras, se cancela antes de poder registrarse desde la superficie.

Esa actividad sincronizada del nervio auditivo no llega de un solo salto hasta el cuero cabelludo: atraviesa, uno tras otro, los distintos relevos de la vía auditiva central camino al tronco cerebral, y cada relevo que la actividad sincronizada atraviesa añade un pico adicional a la señal que finalmente registran los electrodos de superficie. De esos picos sucesivos, la onda V es el marcador principal, porque suele ser el pico más constante y más fácil de identificar entre una persona y otra. La latencia de la onda V —el tiempo que transcurre entre el estímulo sonoro y la aparición de ese pico— depende de cuánto tarda la actividad sincronizada en atravesar todos los relevos de la vía auditiva central hasta llegar al que genera la onda V: cuanto más lenta es esa conducción, ya sea porque el estímulo sonoro llega más débil al nervio auditivo o porque algún relevo de la vía auditiva central conduce con retraso, más se alarga la latencia de la onda V.

A diferencia del clic de banda ancha, que sincroniza a la vez fibras de muchas frecuencias distintas y por eso no permite saber en qué frecuencia específica falla la conducción, un tono continuo modulado en amplitud —un tono que sube y baja de intensidad de forma repetida a un ritmo fijo— logra que la vía auditiva central sincronice su propia actividad con ese ritmo de subida y bajada, en vez de producir un único pico como el que genera el clic de banda ancha. Esta sincronización sostenida y repetitiva de la vía auditiva central con el ritmo del tono continuo modulado en amplitud es lo que se registra como la respuesta auditiva de estado estable, y como el tono continuo modulado en amplitud puede fijarse en una frecuencia específica, la respuesta auditiva de estado estable permite estimar el umbral auditivo en esa misma frecuencia específica. Presentando varios tonos continuos modulados en amplitud a la vez, cada uno en una frecuencia distinta y con un ritmo de modulación distinto, la respuesta auditiva de estado estable estima el umbral auditivo en varias frecuencias específicas de manera simultánea.

Como el equipo de potenciales evocados auditivos con el que abre este modelo no necesita que la persona responda voluntariamente a nada, ni la latencia de la onda V que registra con el clic de banda ancha ni el umbral auditivo por frecuencia que estima con la respuesta auditiva de estado estable dependen de que la persona coopere: una latencia de onda V más larga que lo esperado señala que la actividad sincronizada tarda más de lo normal en atravesar el nervio auditivo y la vía auditiva central, mientras que un umbral auditivo elevado en una frecuencia específica, obtenido con la respuesta auditiva de estado estable, señala que esa frecuencia específica necesita más intensidad de la habitual para generar cualquier sincronización detectable en la vía auditiva central.

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