D1 Audiometría Tonal Pura: Umbrales por vía Aérea y Osea
Tópico
El audiómetro calibrado genera un tono puro de una frecuencia y una intensidad conocidas, y esa calibración —ajustada según normas internacionales que fijan cuánta presión sonora corresponde exactamente a cero en la escala del audiómetro calibrado— es lo que permite comparar el resultado de una persona con el resultado de otra, o con el resultado de la misma persona en una evaluación posterior, porque todos parten del mismo tono puro de referencia.
El audiómetro calibrado entrega ese tono puro al oyente por dos vías distintas que llegan a la cóclea por caminos diferentes, y de cada una de esas dos vías se obtiene un umbral de detección monoaural propio, referido siempre a un solo oído a la vez. La vía aérea entrega el tono puro a través de un audífono que se coloca sobre el canal auditivo externo, de modo que el tono puro recorre el canal auditivo externo, la membrana timpánica y la cadena osicular antes de llegar a la cóclea, igual que lo haría cualquier sonido del ambiente. La vía ósea, en cambio, entrega el tono puro a través de un vibrador que se apoya directamente sobre el hueso del cráneo, de modo que el tono puro llega a la cóclea haciendo vibrar el hueso mismo, sin pasar por el canal auditivo externo, la membrana timpánica ni la cadena osicular.
El umbral de detección monoaural por vía aérea depende de todo lo que el tono puro atraviesa en su camino hacia la cóclea: el canal auditivo externo, la membrana timpánica, la cadena osicular y la propia cóclea, así que cualquier falla en cualquiera de esas etapas eleva el umbral de detección monoaural por vía aérea. El umbral de detección monoaural por vía ósea, en cambio, depende únicamente de la cóclea, porque el tono puro que llega por vía ósea nunca atraviesa el canal auditivo externo, la membrana timpánica ni la cadena osicular: una falla en cualquiera de esas tres estructuras no eleva el umbral de detección monoaural por vía ósea, solo eleva el umbral de detección monoaural por vía aérea.
La diferencia entre el umbral de detección monoaural por vía aérea y el umbral de detección monoaural por vía ósea del mismo oído define el gap conductivo de ese oído. Cuando el umbral de detección monoaural por vía aérea está elevado pero el umbral de detección monoaural por vía ósea permanece normal, el gap conductivo resultante indica que la falla está en el canal auditivo externo, la membrana timpánica o la cadena osicular, y no en la cóclea. Cuando en cambio ambos umbrales —por vía aérea y por vía ósea— están elevados por igual, el gap conductivo se reduce a casi nada, porque la falla ya no está antes de la cóclea sino en la cóclea misma o más allá de ella.
Como un audiómetro calibrado mide el umbral de detección monoaural por vía aérea en varias frecuencias distintas y no solo en una, el promedio tonal puro resume esos varios umbrales de detección monoaural por vía aérea, tomados en las frecuencias que más aportan a la comprensión del habla, en un solo número que describe qué tan severa es la pérdida de ese oído para efectos prácticos de conversación. Un promedio tonal puro bajo indica que el oído necesita muy poca intensidad adicional para detectar las frecuencias relevantes para el habla, mientras que un promedio tonal puro alto indica que ese mismo oído necesita mucha más intensidad de la habitual para detectar esas mismas frecuencias, y por lo tanto tendrá más dificultad para seguir una conversación a un volumen normal.
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