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E16 Interacción con superficies

Tópico

La física del contacto del ave con las superficies sólidas cubre cuatro situaciones distintas: el posado en una rama, el agarre de una presa, la caminata en el suelo, y las fuerzas de impacto que se generan durante el aterrizaje.

Las garras son la interfaz mecánica entre el ave y ese mundo sólido con el que entra en contacto: su geometría, la fuerza de cierre que pueden ejercer, y la cinética del propio contacto son las que determinan si un ave puede posarse en una rama delgada, atrapar una presa en movimiento, o excavar una madriguera en la tierra.

Uno de los aspectos más elegantes de la anatomía de las garras es el mecanismo de bloqueo pasivo del posado, presente en las aves que duermen sobre ramas: los tendones flexores digitales pasan por detrás del tobillo de la pata, y se tensan automáticamente en el mismo momento en que el ave dobla la pata para posarse sobre la rama.

El resultado de esta tensión automática de los tendones flexores digitales es que las garras se cierran de forma pasiva sobre la rama, sin que el ave tenga que ejercer ningún esfuerzo muscular activo para mantenerlas cerradas. Es el propio peso del ave el que mantiene ese agarre cerrado mientras duerme, porque cuanto más se deja caer el peso del ave sobre la pata doblada, más se tensan los tendones flexores digitales y más se cierran las garras alrededor de la rama.

Gracias a este mecanismo de bloqueo pasivo del posado, el ave puede mantener su agarre sobre una rama durante horas de sueño sin gastar energía metabólica en sostener la fuerza de cierre de sus garras, algo que sería imposible si ese agarre dependiera de una contracción muscular activa y sostenida. Es este mismo mecanismo —los tendones flexores digitales tensándose bajo el peso del ave— el que un dinamómetro de agarre mide indirectamente cuando evalúa la condición neuromuscular de un ave capturada.

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