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E41 Mecanorreceptores y vibración

Tópico

Este mismo mecanorreceptor de un insecto, tanto un tricobotrio como esta misma sensilla campaniforme que ya establece otro modelo de este conjunto, constituye, en general, a un propio transductor mecanoeléctrico final de una sensibilidad extraordinaria particular.

Esta misma sensilla campaniforme modela, en cambio, a este mismo receptor como un propio oscilador armónico particular, exactamente este mismo oscilador que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un batido alar: este mismo corpúsculo sensorial posee, en consecuencia, a su propia masa, a esta misma rigidez cuticular que ya establece otro modelo distinto de este conjunto y a su propio amortiguamiento particular, que determinan, en consecuencia, a la propia frecuencia de resonancia final de ese mismo receptor.

Esta misma función de transferencia que ya establece otro modelo de este conjunto muestra, en cambio, que cada receptor de este insecto posee, en consecuencia, a una propia selectividad de frecuencia particular, resultando en consecuencia sensible a cierta frecuencia de vibración del sustrato, esta misma vibración subsocial particular, o a cierta frecuencia de vibración del aire, útil en cambio para detectar a un depredador cercano.

El teorema de fluctuación-disipación establece, en cambio, a este mismo límite fundamental final de detección de este receptor, impuesto en consecuencia por este mismo ruido térmico que ya establece otro modelo de este conjunto, a un propio desplazamiento mínimo detectable considerablemente pequeño, comparable en consecuencia con lo que ya se observa, en cambio, de manera experimental sobre ese mismo receptor. Que este ruido térmico de fondo sobre este receptor resulte todavía menor hace que, en consecuencia, este mismo desplazamiento mínimo final que ese receptor todavía logra detectar, según este mismo teorema de fluctuación-disipación, en consecuencia, resulte también todavía más pequeño.

Por eso este modelo, con este transductor mecanoeléctrico de sensibilidad extraordinaria con el que se abrió, hace que esta misma araña y que este mismo insecto logren, en consecuencia, detectar a una propia vibración final del suelo transmitida, en cambio, a través de la propia estructura corporal de ese mismo animal, descrita en consecuencia por la propia ecuación de propagación de onda final dentro de un sólido. Que esta vibración del suelo que percibe esta araña o este insecto resulte todavía más intensa hace que, en consecuencia, esta misma sensibilidad extraordinaria final de ese transductor mecanoeléctrico con la que se abrió este modelo, en consecuencia, logre detectar a esa vibración con una precisión todavía mayor.

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