E11 Tropismos
Tópico
Los tropismos son la curvatura direccional que los órganos vegetales desarrollan en respuesta a un estímulo físico, y esa curvatura direccional siempre resulta del mismo mecanismo común, sea cual sea el estímulo físico que la dispara: una distribución asimétrica de la hormona auxina dentro del órgano, entre un flanco y el otro.
Cuando el estímulo físico que dispara la curvatura direccional es la luz, el tropismo resultante se llama fototropismo: el órgano detecta de qué dirección viene la luz y desarrolla su curvatura direccional orientándose hacia ella o, en algunos órganos, alejándose de ella.
Cuando el estímulo físico es la gravedad, el tropismo resultante se llama gravitropismo: el órgano detecta la dirección de la gravedad y desarrolla su curvatura direccional orientando el tallo hacia arriba, en contra de la gravedad, o la raíz hacia abajo, a favor de la gravedad.
Cuando el estímulo físico es el contacto con una superficie u otro objeto, el tropismo resultante se llama tigmotropismo: el órgano detecta el punto de contacto y desarrolla su curvatura direccional enrollándose alrededor de aquello que tocó, como ocurre en los zarcillos de una planta trepadora.
Cuando el estímulo físico es un gradiente de humedad en el suelo, el tropismo resultante se llama hidrotropismo: la raíz detecta hacia qué lado del suelo hay más humedad y desarrolla su curvatura direccional creciendo hacia esa zona más húmeda, incluso cuando esa dirección no coincide con la que marca la gravedad.
Sea cual sea el estímulo físico que dispara alguno de estos cuatro tropismos, el mecanismo común que produce la curvatura direccional es siempre el mismo: las proteínas PIN, que son los transportadores polares de la auxina dentro de las células del órgano, se redistribuyen hacia uno de los dos flancos del órgano en respuesta al estímulo físico detectado, creando así una distribución asimétrica de la auxina entre ambos flancos. Esa distribución asimétrica de la auxina produce una elongación diferencial entre los dos flancos del órgano: el flanco con más auxina elonga más que el flanco con menos auxina, y esa diferencia de elongación entre los dos flancos del órgano es, en definitiva, la que dobla al órgano y genera la curvatura direccional que caracteriza a los tropismos, sea fototropismo, gravitropismo, tigmotropismo o hidrotropismo.
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