E8 Humedad
Tópico
El régimen de humedad del aire que rodea a la hoja se puede resumir en el déficit de presión de vapor, que es la diferencia entre la cantidad de vapor de agua que el aire podría contener si estuviera saturado y la cantidad de vapor de agua que efectivamente contiene: cuanto mayor es esa diferencia, mayor es el déficit de presión de vapor del aire, y ese déficit de presión de vapor del aire es la misma demanda evaporativa del aire que impulsa la salida de agua desde la hoja hacia la atmósfera.
El déficit de presión de vapor del aire funciona como el motor termodinámico de la transpiración: cuanto mayor es el déficit de presión de vapor del aire, con más fuerza el aire "tira" del vapor de agua que sale de la hoja a través de los estomas, y más rápida es la transpiración resultante, incluso si la hoja no cambia en nada su propia apertura estomática.
El déficit de presión de vapor del aire es, de todas las variables ambientales, la que está más directamente ligada al estrés hídrico de la planta, sobre todo en condiciones de alta radiación: cuando la alta radiación calienta el aire y reduce su humedad relativa al mismo tiempo, el déficit de presión de vapor del aire sube todavía más, y esa combinación de alto déficit de presión de vapor del aire y alta radiación es la que más fácilmente empuja a la planta hacia el estrés hídrico.
El régimen de humedad del aire no solo le quita agua a la hoja durante el día a través de la transpiración: durante la noche, cuando la temperatura del aire baja lo suficiente, el vapor de agua del aire se condensa sobre la superficie de la hoja formando rocío, y esa condensación nocturna funciona como una fuente complementaria de agua para la planta, especialmente importante en ecosistemas áridos donde la lluvia por sí sola no alcanza a cubrir el déficit de presión de vapor del aire que la planta enfrenta durante el día.
Además de gobernar la transpiración y la formación de rocío, la humedad relativa del aire influye sobre los patógenos foliares que pueden afectar a la hoja: cuanto mayor es la humedad relativa del aire y más tiempo permanece la superficie de la hoja húmeda, ya sea por rocío o por lluvia, más favorables son las condiciones para que los patógenos foliares germinen y colonicen el tejido de la hoja.
En definitiva, el régimen de humedad del aire actúa sobre la planta por tres vías distintas: el déficit de presión de vapor del aire impulsa la transpiración y, en condiciones de alta radiación, empuja a la planta hacia el estrés hídrico; la condensación nocturna, favorecida por una humedad relativa alta durante la noche, le devuelve a la planta una fuente complementaria de agua, sobre todo en ecosistemas áridos; y esa misma humedad relativa, cuando se mantiene alta sobre la superficie de la hoja, favorece a los patógenos foliares que compiten con la planta por el mismo tejido foliar que el régimen de humedad del aire ayuda a mantener hidratado.
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