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E3 Sistema Térmico

Tópico

El balance energético de la hoja es la suma de todos los flujos de calor y de radiación que entran y salen de la hoja en cada momento, y ese balance energético es el que determina la temperatura foliar resultante: cuando los flujos que entran a la hoja superan a los que salen, la temperatura foliar sube, y cuando los flujos que salen de la hoja superan a los que entran, la temperatura foliar baja.

El balance energético de la hoja comienza con la absorción de radiación solar y térmica: la hoja absorbe tanto la radiación solar directa que recibe del sol como la radiación térmica que emiten el aire, el suelo y los objetos que la rodean, y toda esa radiación absorbida es la que entra al balance energético de la hoja como energía disponible para calentarla.

Para no acumular toda esa energía absorbida como un aumento continuo de la temperatura foliar, la hoja disipa parte de ella por convección: el aire que rodea a la hoja se lleva calor por contacto directo con su superficie, y cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura foliar y la temperatura del aire, más calor libera la hoja por convección.

La hoja también disipa energía mediante la transpiración: al evaporar agua a través de sus estomas, la hoja libera como calor latente la energía que esa evaporación consume, y cuanta más agua evapora la hoja durante la transpiración, más energía disipa por esta vía y menos energía le queda disponible para elevar su temperatura foliar.

Además de la convección y la transpiración, la hoja disipa energía reemitiéndola como radiación infrarroja hacia el aire y los objetos que la rodean, y cuanto más alta es la temperatura foliar, más energía libera la hoja por esta reemisión infrarroja, lo que actúa como un freno adicional que se vuelve más fuerte cuanto más sube la temperatura foliar.

La temperatura foliar que resulta de este balance entre la radiación solar y térmica absorbida y la energía disipada por convección, transpiración y reemisión infrarroja determina, a su vez, la tasa de todas las reacciones enzimáticas fotosintéticas de la hoja, la apertura estomática con la que la hoja regula su propia transpiración, y la vulnerabilidad al daño térmico del tejido foliar: de esta manera, el balance energético de la hoja conecta la física del calor con la bioquímica fotosintética y con la fisiología del estrés por calor y helada, porque es la misma temperatura foliar que resulta del balance energético la que, según se aleje del rango óptimo enzimático por exceso o por defecto, termina expresándose como ese estrés por calor o por helada.

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