D1 Medición de Flujo Hídrico
Tópico
El transporte de agua en el continuo suelo-planta-atmósfera comienza en el suelo, donde el potencial hídrico del suelo determina cuánta agua está disponible para que la raíz de la planta la absorba: cuanto mayor es el potencial hídrico del suelo, más fácil le resulta a la raíz absorber agua, y cuanto menor es el potencial hídrico del suelo, más le cuesta a la raíz sostener ese mismo transporte de agua. Un conjunto de herramientas de medición permite cuantificar cada etapa de este transporte de agua a lo largo de todo el continuo suelo-planta-atmósfera.
Una vez que la raíz absorbe el agua del suelo, esa agua atraviesa el xilema hasta llegar a la hoja, y la conductividad hidráulica del xilema es la herramienta que cuantifica qué tan fácilmente el xilema deja pasar ese transporte de agua: cuanto mayor es la conductividad hidráulica del xilema, más agua logra atravesar el xilema por unidad de tiempo, y cuanto menor es la conductividad hidráulica del xilema, más se restringe el transporte de agua hacia la hoja.
Al llegar a la hoja, el transporte de agua se cuantifica con el potencial hídrico de la hoja, que junto con el potencial hídrico del suelo define cuánta diferencia de potencial impulsa el transporte de agua a lo largo de todo el continuo suelo-planta-atmósfera. Desde la hoja, el agua sale finalmente hacia la atmósfera, y la tasa de transpiración es la herramienta que cuantifica cuánta agua libera la hoja hacia el aire por unidad de tiempo: cuanto mayor es la tasa de transpiración, más rápido se completa el transporte de agua a través de todo el continuo suelo-planta-atmósfera.
Cuando el transporte de agua a través del xilema se ve exigido más allá de lo que el xilema puede sostener, aparece la cavitación: burbujas de aire que interrumpen los conductos del xilema y que se cuantifican con el grado de cavitación, una medida que resta directamente de la conductividad hidráulica del xilema disponible para el transporte de agua. Cuando el grado de cavitación hace que la pérdida de conductividad hidráulica del xilema supere un umbral cercano al ochenta y ocho por ciento, el xilema sufre un daño irreversible, y el potencial hídrico de la hoja, la conductividad hidráulica del xilema, la tasa de transpiración y el grado de cavitación permiten, en conjunto, diagnosticar ese estrés hídrico antes de que el daño irreversible al xilema efectivamente ocurra.
Combinadas con las medidas de suelo, estas herramientas de medición del potencial hídrico del suelo, el potencial hídrico de la hoja, la conductividad hidráulica del xilema, la tasa de transpiración y el grado de cavitación permiten identificar en qué punto del continuo suelo-planta-atmósfera se concentra el cuello de botella que limita el transporte de agua: el cuello de botella puede estar en la conductividad del suelo, cuando es el propio suelo el que restringe cuánta agua puede entregarle a la raíz; puede estar en la raíz, cuando es ella la que no logra absorber ni transportar el agua que el suelo sí tiene disponible; o puede estar en el xilema aéreo, cuando es el tramo del xilema por encima del suelo el que restringe el transporte de agua incluso con el suelo y la raíz funcionando con normalidad.
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