A8 Perturbación Ecosistémica
Tópico
Las perturbaciones ecosistémicas —el incendio, la tala, la fragmentación del hábitat, la invasión de especies exóticas o el cambio climático— alteran a la vez tres aspectos distintos del ecosistema: el dosel, la competencia entre las plantas y los flujos de masa y energía que atraviesan el ecosistema. Cada uno de estos tres aspectos, una vez alterado por las perturbaciones ecosistémicas, produce su propia consecuencia sobre el ecosistema, y la velocidad y la completitud con que el ecosistema logra recuperarse de esas tres consecuencias dependen, más adelante, de la resiliencia ecosistémica.
Cuando las perturbaciones ecosistémicas alteran el dosel, reduciéndolo o eliminándolo por completo, el ecosistema pierde el dosel amortiguador que normalmente modera las condiciones ambientales bajo la copa de los árboles: sin ese dosel amortiguador, el microclima que queda expuesto bajo el dosel se vuelve extremo, con temperaturas más altas durante el día, temperaturas más bajas durante la noche y una humedad del aire más variable de la que el dosel intacto habría mantenido.
Cuando las perturbaciones ecosistémicas alteran los flujos de masa y energía del ecosistema, cambia el balance entre el carbono que el ecosistema captura y el carbono que libera: un ecosistema que antes de la perturbación funcionaba como un sumidero de carbono, capturando más carbono del que libera, puede pasar a funcionar como una fuente de carbono, liberando más carbono del que captura, y cuanto más intensa es la alteración de los flujos de masa y energía, más se acerca el ecosistema al extremo de fuente de carbono.
Cuando las perturbaciones ecosistémicas alteran la competencia entre las plantas del ecosistema, cambian las condiciones de recursos disponibles bajo las cuales cada especie compite, y ese cambio hace que la comunidad de plantas se reorganice: dentro de la competencia, cada especie tiene un nivel mínimo de recurso que necesita para sobrevivir frente a sus competidoras, y cuando las perturbaciones ecosistémicas modifican los recursos disponibles, las especies dominantes pasan a ser aquellas cuyo nivel mínimo de recurso resulta más bajo bajo las nuevas condiciones, desplazando a las especies que dominaban la comunidad de plantas antes de la perturbación.
La resiliencia ecosistémica es la que determina, frente a estas tres consecuencias —el microclima extremo, el ecosistema convertido en fuente de carbono y la comunidad de plantas reorganizada—, qué tan rápido y qué tan completamente el ecosistema logra recuperar el dosel, la competencia y los flujos de masa y energía que tenía antes de que actuaran las perturbaciones ecosistémicas: cuanto mayor es la resiliencia ecosistémica, más rápido el dosel vuelve a amortiguar el microclima, más rápido el ecosistema vuelve a funcionar como sumidero de carbono, y más rápido la comunidad de plantas recupera su composición previa; cuanto menor es la resiliencia ecosistémica, más tiempo permanece el ecosistema con el microclima extremo, funcionando como fuente de carbono y con una comunidad de plantas reorganizada en torno a especies distintas de las que dominaban antes de las perturbaciones ecosistémicas.
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