M7 Cambios de Dirección
Tópico
Este cambio de dirección de este deportista implica, en general, tanto decelerar a su propio centro de masa dentro de la dirección inicial de su movimiento como redirigir después a ese mismo centro de masa y acelerarlo finalmente dentro de esta nueva dirección.
La propia fuerza de fricción final disponible entre el calzado de este deportista y la superficie sobre la que se apoya limita, en cambio, a la propia fuerza lateral que ese mismo deportista puede ejercer, y con ella en consecuencia a la propia velocidad final de este mismo cambio de dirección, exactamente esta misma fricción que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una interacción con el entorno. Un propio cono de fricción define, en consecuencia, a la dirección máxima final de esta fuerza que este deportista puede ejercer sobre esa superficie antes de deslizar sobre ella.
Esta misma energía de este deportista se disipa, en cambio, de manera parcial durante esta propia deceleración inicial, y debe regenerarse después, en consecuencia, durante esta misma reaceleración hacia la nueva dirección, lo que convierte en consecuencia a este mismo cambio de dirección en un movimiento metabólicamente costoso para ese deportista, exactamente este mismo costo metabólico que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una eficiencia.
La propia inclinación de este centro de masa de este deportista durante este mismo giro constituye, en cambio, a la estrategia final que usa ese deportista para equilibrar a la propia fuerza centrífuga de ese giro con esta misma fricción disponible y con la propia gravedad de ese mismo deportista, exactamente este mismo centro de masa que ya establece otro modelo de este conjunto.
Por eso este modelo, con esta deceleración y esta reaceleración de este centro de masa con las que se abrió, hace que, a una mayor velocidad de entrada de este deportista y con un radio de giro todavía menor, esta misma fuerza centrípeta final requerida sobre ese deportista, en consecuencia, resulte todavía mayor, aumentando en consecuencia a este mismo riesgo final de una lesión del ligamento cruzado anterior que ya establece otro modelo de este conjunto, precisamente por esta misma fuerza lateral final sobre la rodilla de ese deportista. El propio tiempo final de este cambio de dirección depende, en consecuencia, del propio ángulo de este mismo giro con el que se abrió este modelo: un giro de un ángulo todavía más amplio exige, en consecuencia, tanto una deceleración inicial como una reaceleración final todavía mayores que un giro de un ángulo mucho más cerrado.
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