M4 Salto impulsión, vuelo y aterrizaje
Tópico
Este salto de este deportista convierte, en general, a la propia energía mecánica que ese mismo deportista genera durante su propia fase de impulsión sobre el suelo en la propia energía cinética y en la propia energía potencial final de su centro de masa durante su siguiente fase de vuelo.
Dentro de un salto vertical, en cambio, la propia altura final que alcanza este deportista depende, en consecuencia, únicamente de la propia velocidad vertical de su centro de masa en el momento de su propio despegue del suelo, exactamente esta misma altura de salto que ya establece otro modelo de este conjunto a partir de esta misma trayectoria de vuelo de ese centro de masa.
Este mismo ciclo de estiramiento y acortamiento, precedido en cambio por un propio contramovimiento previo de este deportista, puede aumentar, en consecuencia, a esta misma altura final de este salto respecto de un salto estático equivalente, exactamente esta misma comparación entre un salto con contramovimiento y un salto estático que ya establece otro modelo de este conjunto, gracias en consecuencia tanto a una mayor contribución de la energía elástica final de cada tendón y de cada músculo de ese deportista como a una propia potenciación refleja adicional de ese mismo deportista.
El propio impulso neto final de este salto, el área bajo esta misma curva de la fuerza de reacción del suelo menos el propio peso corporal de este deportista, resulta, en cambio, exactamente igual al propio cambio final en la cantidad de movimiento de su centro de masa en el momento de este mismo despegue, exactamente este mismo impulso que ya establece otro modelo de este conjunto como la integral de esta fuerza de reacción del suelo a lo largo del tiempo.
Por eso este modelo, con esta conversión de energía entre la fase de impulsión y la fase de vuelo con la que se abrió, hace que, dentro de un salto de longitud de este deportista, un propio ángulo de despegue óptimo maximice en consecuencia al propio alcance final de ese mismo salto, exactamente este mismo ángulo de despegue que ya establece otro modelo de este conjunto como la causa de una falla del modo dinámico cuando resulta incorrecto. Este mismo deportista absorbe, en cambio, a esta misma energía final de su propio salto durante su propio aterrizaje, mediante un propio trabajo excéntrico de los extensores tanto de su rodilla como de su tobillo, exactamente esta misma contracción excéntrica que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un músculo esquelético. Que este ángulo de despegue de este deportista se aleje todavía más de este mismo ángulo óptimo con el que se abrió este modelo hace que, en consecuencia, este mismo alcance final de ese salto de longitud, en consecuencia, se reduzca todavía más.
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