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E7 Interacción con el Entorno

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Esta interacción de este deportista con su propio entorno incluye, en general, tanto a esta misma fuerza de reacción del suelo que ya establece otro modelo de este conjunto como a la propia resistencia aerodinámica de ese entorno, a la propia flotabilidad y al propio arrastre dentro del agua, y a la propia fricción final entre este deportista y esa misma superficie.

Esta misma fuerza de reacción del suelo constituye, en cambio, precisamente la respuesta de Newton, según su propia tercera ley, frente a la fuerza que este deportista ejerce sobre ese mismo suelo: su propia componente vertical, su propia componente anteroposterior y su propia componente mediolateral se relacionan, en consecuencia, de manera directa con la propia propulsión, con la propia desaceleración y con el propio control lateral final de este deportista, exactamente esta misma orientación propulsora de esta fuerza de reacción del suelo que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un índice de fuerza horizontal. Dentro de un corredor de élite, en cambio, esta misma componente vertical de esta fuerza de reacción del suelo puede llegar, en consecuencia, a superar en varias veces al propio peso corporal completo de ese mismo corredor.

La propia resistencia aerodinámica final de este entorno resulta, en cambio, proporcional al cuadrado de la propia velocidad de este deportista, dominando en consecuencia sobre el resto de las resistencias dentro de un ciclismo a una velocidad alta, aunque también resulta relevante, en cambio, dentro de un sprint y dentro de una natación de ese mismo deportista.

La propia fricción final entre el calzado de este deportista y la superficie sobre la que se apoya determina, en cambio, tanto a su propia capacidad de cambio de dirección como a su propia capacidad de generar una propulsión horizontal sobre esa misma superficie.

Por eso este modelo, con esta fuerza de reacción del suelo con la que se abrió, hace que, dentro de una natación de este deportista, la propia sustentación final sobre su propio brazo y sobre su propia mano aporte en consecuencia a una proporción considerable de la propulsión total de ese mismo nadador, complementando en consecuencia a esta misma fricción y a esta misma resistencia aerodinámica con las que ya se abrió este modelo. El propio impulso final de este deportista, la integral de esta fuerza de reacción del suelo a lo largo del tiempo, resulta en consecuencia exactamente igual al propio cambio final en la cantidad de movimiento de su centro de masa, exactamente este mismo centro de masa que ya establece otro modelo de este conjunto. Que esta fuerza de reacción del suelo actúe durante un intervalo de tiempo todavía más largo sobre este deportista hace que, en consecuencia, este mismo impulso final sobre ese deportista, en consecuencia, resulte todavía mayor, y con él este mismo cambio final en la cantidad de movimiento de ese centro de masa con el que se cierra este modelo.

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