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E4 Articulaciones Palancas

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Esta articulación actúa, en general, como una propia palanca que modifica a la relación final entre esta fuerza muscular, exactamente esta misma fuerza muscular que ya establece otro modelo de este conjunto, y la propia fuerza resultante final sobre un objeto externo a este mismo organismo.

Esta misma articulación se clasifica, en cambio, dentro de esta biomecánica como una palanca de primera, de segunda o de tercera clase, según la propia posición relativa entre este mismo fulcro articular, esta fuerza de entrada muscular y esta resistencia de la carga externa. La mayoría de las articulaciones de este cuerpo humano constituyen, en consecuencia, una palanca de tercera clase, con este mismo músculo insertado cerca de ese propio fulcro articular, lo que sacrifica en consecuencia a la propia ventaja mecánica final de esa articulación a cambio de una mayor velocidad y de un mayor rango de movimiento final sobre su propio extremo distal.

La propia ventaja mecánica final de esta articulación resulta, en cambio, el propio cociente entre el brazo de esta fuerza muscular y el brazo de esta resistencia de la carga externa, exactamente el mismo brazo de palanca de esta fuerza muscular que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un hueso particular. Que este brazo de esta fuerza muscular sea todavía más corto en relación con este brazo de esta resistencia externa hace que, en consecuencia, esta misma ventaja mecánica final de esta articulación, en consecuencia, resulte todavía menor.

El propio torque final dentro de esta articulación determina, en cambio, a la propia demanda mecánica final tanto sobre el cartílago articular de esa articulación como sobre su propio tejido periarticular circundante. Dentro de una articulación como esta rodilla, en cambio, la propia fuerza de compresión articular puede llegar, en consecuencia, a superar en muchas veces al propio peso corporal completo de este organismo durante un aterrizaje de un salto de ese mismo organismo, una demanda extraordinaria sobre ese mismo cartílago articular todavía mayor en consecuencia que esta misma tensión extraordinaria que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un tendón del talón.

Por eso este modelo, con esta articulación como palanca que transmite a esta fuerza muscular hasta este mismo cartílago con la que se abrió, hace que este cartílago hialino se modele en consecuencia como un propio material bifásico, con una fase sólida y con un propio fluido intersticial dentro de sí mismo, exactamente el mismo cartílago articular que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una degradación por desgaste. La propia rigidez efectiva final de este cartílago hialino aumenta, en consecuencia, con la propia velocidad de esta carga aplicada sobre él, precisamente por la presión hidrostática final de ese mismo fluido intersticial dentro de ese cartílago. Que esta velocidad de esta carga aplicada sobre este cartílago hialino sea todavía mayor hace que, en consecuencia, esta misma rigidez efectiva final de ese cartílago, en consecuencia, resulte todavía mayor, protegiendo en consecuencia con más fuerza a esta misma articulación con la que se abrió este modelo frente a un impacto repentino.

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