E2 Transmisión Tendones
Tópico
Este tendón transmite, en general, a la propia fuerza muscular de este músculo, exactamente ese mismo músculo que ya establece otro modelo de este conjunto, hacia el propio esqueleto de este organismo. Este mismo tendón no se comporta, en cambio, como un cable rígido, sino que presenta, en consecuencia, un comportamiento viscoelástico no lineal: una región inicial de una rigidez baja, donde cada fibra de colágeno ondulada de ese tendón todavía se está tensando, precede en consecuencia a una región lineal de una rigidez mucho más alta, y esta misma región lineal termina finalmente, en consecuencia, en la propia ruptura de ese tendón si la carga aplicada sobre él continúa aumentando.
La propia rigidez final de este tendón resulta, en cambio, clave dentro de esta misma biomecánica deportiva, exactamente esta misma rigidez del tendón que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una tendinosis crónica: un tendón todavía más rígido transmite, en consecuencia, a esta misma fuerza muscular con más rapidez hacia esta misma articulación, pero almacena en cambio menos energía elástica dentro de sí mismo, mientras que un tendón todavía más elástico actúa, en cambio, como un propio resorte que devuelve a esa misma energía elástica en cada paso de este organismo, exactamente el mismo tendón que ya cumple esta función dentro del talón de este organismo, almacenando en consecuencia una cantidad considerable de esta energía elástica en cada zancada de un corredor. Que este tendón sea todavía más rígido hace que, en consecuencia, esta misma velocidad final de transmisión de esta fuerza muscular hacia esta articulación, en consecuencia, resulte todavía mayor, aunque a costa de esta misma energía elástica que ese tendón logra almacenar.
El propio módulo de elasticidad final del colágeno de este tendón resulta, en cambio, considerablemente alto, exactamente este mismo módulo de elasticidad que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una tendinosis crónica que lo reduce.
La propia tensión final que soporta este tendón del talón puede llegar, en cambio, a superar en varias veces al propio peso corporal completo de este organismo durante un salto de ese mismo organismo, una demanda mecánica extraordinaria sobre este mismo tendón que ya se abrió este modelo.
Por eso este modelo, con este comportamiento viscoelástico no lineal con el que se abrió, hace que tanto el modelo reológico de Kelvin-Voigt, con su propio resorte en paralelo junto a un amortiguador, como el modelo reológico de Maxwell, con ese mismo resorte ahora en serie con ese amortiguador, describan en consecuencia a este mismo comportamiento viscoelástico final de este tendón: la propia histéresis final de este tendón dentro de un ciclo de carga y descarga indica, en consecuencia, una pérdida de energía moderada incluso dentro de un tendón sano, todavía mucho menor en consecuencia que esta misma histéresis aumentada que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un tendón crónicamente degenerado. Que este tendón se degenere de manera crónica hace que, en consecuencia, esta misma histéresis final de ese tendón, en consecuencia, aumente todavía más allá de esta misma pérdida moderada que ya presenta un tendón sano con el que se abrió este modelo.
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