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A25 Desbalance Biomecánico

Tópico

Este sistema musculoesquelético de este deportista presenta, en general, un desbalance biomecánico cada vez que una asimetría crónica entre dos grupos musculares distintos, entre ambos lados de su propio cuerpo o entre dos patrones de movimiento distintos altera, en consecuencia, a la propia distribución de cargas final dentro de ese mismo sistema musculoesquelético. Este mismo desbalance biomecánico puede manifestarse, en consecuencia, tanto como una asimetría de fuerza o de potencia entre ambas piernas de este deportista, como un desequilibrio entre dos grupos musculares antagonistas de una misma pierna, o como una dominancia particular de una articulación sobre otra dentro de un mismo patrón de movimiento de ese deportista.

Esta asimetría de fuerza o de potencia entre ambas piernas de este deportista resulta, en cambio, distinta de aquel mismo déficit de fuerza bilateral que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una inhibición neural de coordinación entre ambas piernas juntas: esta misma asimetría compara, en consecuencia, a la propia capacidad individual de cada una de estas dos piernas por separado entre sí, y no ya a la suma conjunta de ambas piernas frente a su desempeño individual. Una asimetría de rigidez entre la pierna izquierda y la pierna derecha de este deportista constituye, en consecuencia, otra forma distinta de este mismo desbalance biomecánico, exactamente sobre la misma rigidez de la pierna que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un sistema resorte-masa colapsado.

Este mismo desbalance biomecánico redistribuye, en cambio, a la propia carga articular final de este deportista hacia el lado más fuerte o hacia el lado más rígido de su propio cuerpo, sobrecargando en consecuencia a ese mismo lado más fuerte, exactamente según la misma sobrecarga repetitiva que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un tejido que recibe una carga acumulada mayor que la que puede reparar. Que este desbalance biomecánico entre ambos lados de este deportista sea todavía más pronunciado hace que, en consecuencia, esta sobrecarga final sobre ese lado más fuerte o más rígido de ese mismo deportista, en consecuencia, resulte todavía mayor.

El desequilibrio entre el cuádriceps y los isquiotibiales de este deportista resulta, en cambio, el desbalance biomecánico más estudiado de todos, precisamente por su propia relación directa con el riesgo de lesión del ligamento cruzado anterior que ya establece otro modelo de este conjunto: este mismo cuádriceps genera, en consecuencia, una fuerza que empuja hacia adelante a la propia tibia de esta rodilla, una fuerza que este mismo ligamento cruzado anterior debe resistir, mientras que estos mismos isquiotibiales contrarrestan, en cambio, a esa misma fuerza anterior sobre esa tibia. Que este cociente entre la fuerza del cuádriceps y la fuerza de los isquiotibiales de este deportista sea todavía más bajo hace que, en consecuencia, esta compensación final que ofrecen esos mismos isquiotibiales sobre esta carga de ese ligamento cruzado anterior, en consecuencia, resulte todavía más insuficiente, aumentando en consecuencia a este mismo riesgo de esta lesión sin contacto que ya establece otro modelo de este conjunto.

Por eso este modelo, con esta asimetría entre dos grupos musculares, entre ambos lados del cuerpo o entre dos patrones de movimiento con la que se abrió, hace que un índice de simetría final cuantifique en consecuencia a cualquiera de estas asimetrías particulares de este deportista, muy similar en espíritu al mismo cociente entre una fuerza producida y una fuerza esperada que ya establece otro modelo de este conjunto para cuantificar a una pérdida de fuerza muscular. Una asimetría en la propia fuerza de reacción del suelo entre un paso y el siguiente paso de este mismo deportista indica, en consecuencia, a este mismo desequilibrio bilateral dentro de una carrera de ese deportista. Que este índice de simetría final de este deportista se aleje todavía más de su propio valor equilibrado hace que, en consecuencia, este desbalance biomecánico final entre ambos lados de ese mismo deportista, en consecuencia, resulte todavía más pronunciado, con el mismo riesgo de sobrecarga y de lesión que ya reúne este modelo completo.

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