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A14 Falla Articular

Tópico

Esta articulación depende, en general, de un ligamento que actúa como una restricción pasiva frente a un movimiento articular excesivo, evitando en consecuencia que este mismo movimiento supere a su propio rango normal. Una falla articular ocurre, en consecuencia, cada vez que una lesión ligamentosa, un daño del propio menisco, una dislocación o una inestabilidad articular compromete a esta misma función de restricción, ya sea de manera parcial o de manera completa, sobre esta articulación particular.

Esta lesión ligamentosa ocurre, en cambio, precisamente cuando la propia fuerza de distracción sobre este ligamento supera, en consecuencia, a su propia resistencia última, exactamente según el mismo principio de que una carga aplicada termina superando, en algún momento, a la resistencia final de un tejido particular que ya establece otro modelo de este conjunto. Esta misma lesión ligamentosa se clasifica, en consecuencia, dentro de un grado creciente de severidad, desde una distensión leve de este ligamento hasta su propia ruptura completa. Que esta fuerza de distracción sobre este ligamento sea todavía mayor hace que, en consecuencia, esta lesión ligamentosa final de esa articulación, en consecuencia, alcance un grado de severidad todavía más alto.

Esta misma articulación queda, en cambio, inestable después de esta lesión ligamentosa, precisamente porque este ligamento ya roto no logra, en consecuencia, limitar a un desplazamiento articular anormal dentro de esa articulación, produciendo en consecuencia una laxitud articular que antes no existía. Esta misma laxitud articular se mide, en consecuencia, como el propio desplazamiento final de esta articulación bajo una fuerza estándar aplicada sobre ella. Que este ligamento roto limite con menos fuerza a este desplazamiento articular anormal hace que, en consecuencia, esta laxitud articular final de esa articulación, en consecuencia, resulte todavía mayor, aumentando en consecuencia al propio riesgo de una lesión secundaria sobre esa misma articulación inestable.

Una dislocación de esta misma articulación se produce, en cambio, precisamente cuando la propia fuerza de contacto articular pierde a su dirección normal dentro de esa articulación: el propio componente tangencial de esta fuerza de contacto supera, en consecuencia, tanto a esta misma restricción pasiva del ligamento como a la restricción activa del músculo que rodea a esa articulación. Que este componente tangencial de esta fuerza de contacto articular sea todavía mayor hace que, en consecuencia, esta dislocación final de esa misma articulación, en consecuencia, resulte todavía más probable.

Por eso este modelo, con este ligamento y esta restricción pasiva con las que se abrió, hace que la propia presión de contacto articular, descrita en consecuencia por el mismo modelo de Hertz que ya describe a un contacto mecánico entre dos superficies curvas, se concentre en consecuencia sobre un área mucho más reducida de esta articulación después de cualquiera de estas lesiones articulares, acelerando en consecuencia a la misma degradación del cartílago articular que ya sigue la ecuación de Archard que establece otro modelo de este conjunto. La propia respuesta mecánica de este complejo ligamentoso bajo una carga aplicada sigue, en consecuencia, al mismo modelo de muelle viscoelástico que ya describe, en espíritu, a la misma rigidez y a la misma pérdida de energía por ciclo que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un tendón degenerado. Que esta presión de contacto articular se concentre sobre un área todavía más reducida de esta articulación lesionada hace que, en consecuencia, esta degradación final de ese cartílago articular, en consecuencia, avance todavía con más rapidez.

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