A11 Falla en Generación de Fuerza
Tópico
Este músculo genera, en general, una falla en su propia producción de fuerza precisamente cuando la tensión final que produce cae por debajo de la misma tensión que predice la curva de Hill para esa misma activación neural dada. La causa de esta misma falla puede resultar, en consecuencia, estructural, cuando una fibra de ese músculo se rompe o se desgarra; fisiológica, cuando el propio sustrato energético de ese músculo se agota o cuando un metabolito se acumula dentro de él; o neuromuscular, cuando una inhibición refleja o un bloqueo de la propia unión entre el nervio y ese músculo interrumpe a esta misma activación neural antes de que llegue hasta él. Que esta activación neural dada sea la misma en todos los casos hace que, en consecuencia, esta curva de Hill, en consecuencia, sirva como la propia referencia común contra la cual se mide cualquiera de estas tres causas de esta falla.
Dentro de un desgarro muscular, en cambio, la propia sección transversal funcional de este músculo se reduce, en consecuencia, precisamente en la zona lesionada de ese mismo músculo: esta misma reducción de esta sección transversal funcional disminuye, en consecuencia, de manera proporcional a la propia fuerza máxima que puede producir ese músculo bajo una activación completa. Que esta zona lesionada de este músculo desgarrado sea más extensa hace que, en consecuencia, esta sección transversal funcional restante de ese mismo músculo, en consecuencia, se reduzca todavía más, y con ella esta misma fuerza máxima final que ese músculo puede llegar a producir.
Una contusión muscular, en cambio, no reduce tanto a esta sección transversal funcional de este músculo como a la propia velocidad de acortamiento máxima de ese mismo músculo, alterando en consecuencia a las propiedades contráctiles internas de ese músculo contundido. Que esta contusión de este músculo altere con más fuerza a estas propiedades contráctiles internas de ese mismo músculo hace que, en consecuencia, esta velocidad de acortamiento máxima final de ese músculo contundido, en consecuencia, se reduzca todavía más, incluso aunque la propia fuerza máxima isométrica de ese mismo músculo permanezca, en cambio, relativamente intacta.
Una extremidad par de este mismo organismo puede, en cambio, sufrir a un déficit de fuerza bilateral, precisamente cuando la fuerza conjunta que producen ambas extremidades juntas resulta menor que la propia suma de la fuerza individual de cada una de esas dos extremidades por separado: esta misma diferencia refleja, en consecuencia, una inhibición neural de coordinación entre ambas extremidades, y no ya una falla propia dentro del tejido muscular de ninguna de ellas. Que esta inhibición neural de coordinación entre ambas extremidades sea más intensa hace que, en consecuencia, este déficit de fuerza bilateral final entre esa misma extremidad par, en consecuencia, resulte todavía mayor.
Por eso este modelo, con esta curva de Hill con la que se abrió, hace que esta pérdida de fuerza final de cualquiera de estos tres músculos lesionados se cuantifique en consecuencia como el propio cociente entre la fuerza que produce efectivamente ese músculo lesionado y la fuerza que predice esa misma curva de Hill para esa misma activación neural dada, ya sea que esta falla se haya originado en consecuencia dentro de una sección transversal funcional reducida, dentro de una velocidad de acortamiento alterada o dentro de una inhibición neural de coordinación. Que este cociente entre esta fuerza producida y esta fuerza esperada por esta misma curva de Hill sea más bajo hace que, en consecuencia, esta pérdida de fuerza final de ese músculo lesionado, en consecuencia, resulte todavía más severa.
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